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27 de Noviembre, 2015 | Chile

Contexto y rumbo de la comercialización de la educación en Chile

Chile es uno de los países paradigmáticos en torno a los procesos de comercialización y privatización. El desmantelamiento de la educación pública que puso en marcha el gobierno dictatorial de Augusto Pinochet no tuvo freno ni siquiera en los sucesivos gobiernos democráticos posteriores. Es apenas en el segundo mandato de Michelle Bachelet que ese rumbo retoma la consigna de la defensa de la educación pública. Por Guillermo Scherping.

Chile constituye desde la década de los 80 uno de los ejemplos más paradigmáticos de comercialización de servicios educativos en el Mundo, de poseer un sistema nacional de educación mixto, donde la Escuela Pública atendía el 88% (1980) de la matricula escolar con reconocida buena educación, paso a reducir su matrícula a solo el 36 % actual. Cabe preguntarse ¿lo anterior, trajo consigo, más y mejor derecho a la educación, hubo mayor desarrollo cultural durante este periodo o si se brindo más oportunidades de desarrollo integral a niños, niñas y jóvenes? La respuesta categórica es no, razón por la cual hoy nos encontramos inmersos en la más profunda reforma educativa de los últimos cuarenta años.

Las concepciones fundantes del modelo educativo impuesto en Chile, bajo terrorismo de Estado y luego en transición democrática,  colapsaron la educación en general y particularmente la Educación de Propiedad Pública.  De una parte, el rol subsidiario del Estado en Educación, asegurador de un servicio transable en el mercado y no de un derecho, la liberalización de apertura de establecimientos educacionales a la iniciativa privada con financiamiento del Estado (voucher, subvención a la demanda) unido a la llamada descentralización en municipios de las escuelas públicas, que desconcentró atribuciones administrativas y no pedagógicas, atomizaron el Sistema Nacional de Educación pública construido a lo largo de 60 años, en 348 administraciones diversas. Establecido el financiamiento en igualdad de condiciones tanto para lo público como lo privado, se impuso la expansión privatizadora.

De otra parte, el principio de libre elección por  los padres de los establecimientos, estimulado por la creciente privatización de la matrícula, derivó en selección de alumnos por los mismos establecimientos, se impuso una concepción de aseguramiento de la calidad, auditora, de exclusiva rendición de cuentas, presión y desconfianza y casi nulo apoyo para la mejora,  que acentuaron la estandarización y evaluaciones que operan como sello de mercado para la selección de escuelas y liceos.

Sin embargo lo central es lo señalado al comienzo, el “comercio educativo” o la “industria educacional”, van a la disputa del Estado, imponen una concepción de él, lo que Milton Friedmann denominó el Estado Subsidiario, en oposición al Estado Benefactor, Estado de Bienestar, Estado Socialista u otros. Visto así la disputa ideológica central es el Estado y el mercado, la comercialización, el lucro y la segmentación educativa son una consecuencia. En educación dicha contradicción se expresa en educación neoliberal de consumo o democrática como derecho social.

La subsidiariedad hace que toda solución implique un mercado, el apoyo educativo, la creación de las Agencias Técnicas de Educación, la acreditación de Carreras Universitarias, la  creación de Agencias Privadas Acreditadoras de Carreras, la investigación y la tecnología, se licitan en el mercado, la evaluación profesional docente requiere una Agencia Técnica Privada para la revisión de los instrumentos, desde la educación superior no solo crecen las Universidades privadas sino se privatiza la investigación la ciencia y la tecnología, siendo este uno de los más pingues negocios, y cuál es el denominador común, son agencias privadas y el financiamiento lo pone integro el Estado. Mercado crea más mercado. Lo descomunal es que casi toda la masa crítica de saber educativo pedagógico que genera el sistema educacional,  queda en el mercado, excluidos de ella los docentes y el mundo académico público.

En Chile la Subsidiariedad trajo como consecuencia a lo menos tres impactos devastadores sobre el Derecho a la educación y la Escuela Pública:

Integración social: acentuaron el impacto de las diferencias de cuna de los estudiantes, ello sumado a la desigualdad económica y cultural que persiste en nuestro país han dado como resultado un modelo educativo reproductor de las desigualdades e intencionadamente segmentado, vale decir clasista. (OCDE 2004).

Igualdad de Oportunidades, la educación como bien de consumo, las lógicas de competición entre establecimientos, la selección de estudiantes, el lucro con recursos públicos por parte de privados y la igualdad de trato entre educación privada y pública, financiada con recursos públicos,  como pilares del modelo y elementos movilizadores de una mejor educación han fracasado, es decir no sólo no hay mejoría en los resultados en su conjunto sino que el sistema reproduce y magnifica la desigualdad económico social existente en el país, deteriorando dramáticamente a la educación de propiedad pública, única capaz de promover oportunidades de educación sin discriminación y de integración social democrática, lo que limita la posibilidad de educación integral y desarrollo pleno de las potencialidades de niños, niñas y jóvenes chilenos. Los aparentes buenos resultados de Pisa por parte de Chile no hacen sino confirmar lo anterior cuando se observa que quienes elevan dicho resultado son los sectores de mayores recursos y de mejor herencia cultural familiar. La desigualdad es el nudo más apretado de la educación chilena.

Calidad o mejor, Buena Educación: 33 años del modelo de mercado en educación no han dado como resultado una mejor calidad de educación ni elevado los niveles de educabilidad de la población. En los últimos cuatro años, más del 90% de los establecimiento que se han creado son privados subvencionados sin embargo es consenso nacional que tenemos graves problemas de calidad educativa. El propio Simce, (Prueba Estandarizada Nacional),  indicador de mercado del modelo, demuestra que no obstante la desigualdad de trato en desmedro de la educación de la Escuela Pública, ésta obtiene mejores aprendizajes de los y las estudiantes. (Mayol, Araya, Azócar, 2011). Como en la inmensa mayoría del mundo la mejor posibilidad de aseguramiento del derecho a la educación e incremento de una educación para la vida y de calidad educativa integral está en el fortalecimiento de la educación pública como referente sistémico de calidad y en el caso chileno es la recuperación planificada, financiada, sistemática de la educación pública vinculada a un plan de desarrollo nacional.

Chile enmenda rumbos

La movilización nacional  conducida por la Confederación de Federaciones Estudiantiles de Chile, el Colegio de Profesores de Chile, (Sindicato Nacional Docente), Padres y Apoderados y la Central Unitaria de Trabajadores, CUT, el Consejo Nacional de Trabajadores de la Educación de la CUT, genero en distintos momentos; 2006, 2010, 2011; una acumulación de fuerzas tal que el actual Gobierno comprometió cambios estructurales a la educación Chilena.

El primero, que ya es Ley de la República. Se promulgo la Ley de Inclusión, que prohíbe el lucro con financiamiento público en educación, se pone fin al copago de la familia y prohíbe la selección de estudiantes. Todos los recursos a educar, gratuidad de educación y no discriminación son valores que atacan al corazón de lo que ha sido en Chile la comercialización de la educación, retirar el mercado de la educación era una primera prioridad cuyo proceso, aunque gradual, ha comenzado.

Actualmente se encuentra en pleno desarrollo la discusión por establecer un Sistema Nacional de desarrollo profesional docente que vaya desde la selección de estudiantes de pedagogía, la nueva Formación Inicial Docente Integral, Formación Continua y una Carrera Profesional Docente para el ejercicio de ella. La comercialización de la educación  supuso un rol docente instructor, precario laboralmente, competitivo, por resultados en desmedro de procesos, sin misión ni visión nacional.

La educación como derecho social supone un rol docente social, profesional, reflexivo, crítico, innovativo, todo lo cual debe considerar una formación continua sin criterios de mercado (mercado de cursos subsidiados por él Estado) y nuevas condiciones para desarrollar la enseñanza, actualmente, este es un Proyecto de Ley en pleno debate parlamentario y en donde ha jugado un rol fundamental la propuesta del Colegio de Profesores de Chile, precisamente hoy se entregan la indicaciones del ejecutivo con que se consiguió rediseñarlo después de 55 días de paralización.

Finalmente la Reforma Educacional contempla el envío de dos grandes Leyes estructurales, la de Nueva Educación Pública, desmunicipalizando la administración de las escuela y liceos públicos, regresando al Estado en una nueva arquitectura de administración descentralizada que la fortalezca, lo que a su vez constituirá un Nuevo Sistema Nacional de Educación mixto, y por último se elabora otro proyecto de Ley que modificara la liberalizada y comercializada Educación Superior Chilena.