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08 de Febrero, 2018 | Panamá

Escuelas Privadas de bajo costo en Panamá

Las escuelas privadas de bajo costo fueron lanzados por la empresa EG West Center, dedicada a fundar centros educativos que enseñan inglés en localidades en condición de pobreza.

EG West Center consideró oportuno crear escuelas que cobraran matrículas bajas que cubrieran los salarios docentes y que dejaran un margen de ganancia para la infraestructura. Han crecido en países de África, China e India.

En Panamá, en el año 2012 se registraron 20 escuelas privadas de bajo costo.  No se cuenta con un dato actualizado al 2018.

En el año 2017 se han registrado 120 000 estudiantes en escuela privadas. Algunas de ellas de bajo costo. La matrícula de las escuelas privadas de bajo costo va desde los US$6 (seis dólares) hasta los US$30 (Treinta dólares).

Las escuelas privadas de bajo costo desarrollan las cuatro asignaturas centrales: ciencias, matemáticas, español y ciencias sociales. Las escuelas privadas de bajo costo centran la atención en los resultados y no impulsan un solo currículo ni una sola metodología de mediación pedagógica.

SECTORES QUE APOYAN LAS ESCUELAS DE BAJO COSTO

En el año 2012 la Conferencia Anual de Empresarios de Panamá declaró que las escuelas de bajo costo eran la alternativa para las escuelas públicas  que mostraban interrupciones en el procesos educativo por  huelgas y marchas de docentes, infraestructura deficiente y otros.

En el año 2016 se impulsa una investigación a cargo de Goethals Consulting y el Instituto de Estudios para una Sociedad Abierta (ISA Panamá) a cargo de Martin Krause e Irene Giménez.

Entre cosas, la investigación de  Krause y Giménez, propone:

  • Desregular completamente los parvularios, primaria y pre media.
  • Considerar la educación privada como pública porque atiende intereses del público.
  • No financiar las escuelas, sino entregar vouchers a las familias y que las familias elijan el centro educativo. El documento señala: “El Estado tiene la obligación de financiar la escolaridad de las personas y dar a los padres la posibilidad de elegir la escuela a la que quieren que acudan sus hijos. En vez de dar dinero a los sindicatos o a las escuelas, darlo a los padres que, como en el caso panameño, ya están invirtiendo en la educación de sus hijos”.
  • No imponer un currículo único.
  • “Las escuelas de bajo costo son básicamente pequeños emprendimientos de un maestro o una maestra con mucha vocación de enseñanza que brinda educación sabiendo que su clientela es de bajos ingresos. Hay escuelas que incluso otorgan becas y otras que adaptan el pago a la capacidad económica de los padres”.
  • “Tampoco reciben ningún tipo de subvención. Hemos encontrado algunas que tienen muy poca relación con el Ministerio. Están en una situación gris, digamos, porque no son absolutamente informales. El Ministerio sabe que existen y que quizá no tienen la licencia correspondiente, pero aprueba los diplomas”.
  • “Estas escuelas suelen no tener aprobación porque incumplen alguna regulación: que si el techo es así, que si las ventanas son de tal tamaño, etcétera. Esto no les da seguridad a los directores como para seguir invirtiendo, porque no saben si el día de mañana los van a cerrar”.

 

Las declaraciones de Grause y Giménez sobre los sindicatos han sido:

“Las escuelas públicas están dominadas por los sindicatos, un tema común en Latinoamérica. Pretender tener buenos logros en este escenario es una pérdida de tiempo”.

Parte de la investigación describe que en Panamá han funcionado   distintas escuelas que operan  sin estar  registrado y reconocidos por el Ministerio de educación y cobran cuotas de hasta US$ 30  o más. Al respecto, Krause explica “Hay colegios con y sin fines de lucro, hay madres organizadas en los parvularios de la iglesias católicas, ‘Madres maestras', y encontramos escuelas que básicamente no están registradas en el MEDUCA y que ofrecen servicios educativos desde hace 30 años, con cuotas que van desde los 30 dólares mensuales. Al final, aunque la escuela no esté registrada, el MEDUCA termina otorgándole los diplomas. 

El Instituto de Estudios para una Sociedad Abierta (ISA Panamá) publica el libro de Martin Krause  “Una Nueva visión en educación. Un estudio sobre la educación en Panamá” para el Goetanls Consulting.

El comentario que hace ISA Panamá sobre el contenido del libro adelanta que  “Muchos creen, y entre ellos buena parte de los dirigentes políticos, que el sector privado cumple un papel menor en el ámbito de la educación ya que suponen que ésta se ocupa principalmente de atender a las élites o a las clases medias, pero no a los pobres (…) en las políticas públicas, en la acción del Estado y en la gestión de las escuelas estatales, y prestan poca atención a la acción voluntaria, permitiendo tan solo un pequeño espacio para el papel de la educación privada”.